Se escucha la queja de muchas madres y padres referirse a sus hijas e hijos como: “es muy egoísta” ”no le gusta compartir” “es celosa con el papa” “mi hijo me cela no deja que nadie se me acerque” “lo que quiere mi hija o hijo se le da” etc. etc. Es en todas esas voces y, las que aún se dicen en su interior, que empieza el camino de la distorsión del Ego o del yo, la consciencia de cada ser humano. El ser consciente empieza por reconocernos como seres únicos (yo), luego pasamos a reconocer que hay otros seres humanos a nuestro alrededor(tú, él/ellos), luego descubrimos el nosotros ( yo + tu = nosotros ), estas fases suelen distorsionarse por las formas en que nos comportamos cuando intentamos satisfacer nuestra demanda de “padres ejemplares” y se nos va la mano al consentir o sobre dimensionar la función protectora o proveedora, con la falta de nuestra atención y afecto va a haber carencia, con el exceso va a haber una exageración o sobre exposición, en el caso del desarrollo ...